Historia del Instituto Marista en México(20)
H.Michaelis


H.Michaelis

 

  En el último tercio del siglo XIX, se elaboraron peticiones, al Superior General, para fundaciones en México. La respuesta: “no se puede, no hay Hermanos que sepan español”. Hacia finales del siglo, en Francia, se veía venir una persecución, en contra de los religiosos. Los Superiores Mayores, pensaron nuevas fundaciones a donde ir, si se prohibía la vida religiosa en Francia.

     México, fue la última nación de América que recibió una porción de Hermanos. Desde 1881, la familia de Regil y Peón, pedía insistentemente, maristas para las escuelas de Yucatán. Los Superiores, muy al tanto de nuestra legislación –semejante a la de Francia, bajo algunos conceptos- temían, que los Hermanos no encontrasen en México, ni la libertad, ni las garantías suficientes para llevar a cabo su misión, como religiosos.

     Cuando las solicitudes de las nobles familias yucatecas, se unieron a las de los obispos, don Luis G. Romo y don Andrés Cárdenas, exponiendo de viva voz la verdadera situación, que equivaldría en nuestro concepto, a lo siguiente: “Ciertamente, México es tierra de volcanes, pero la situación actual, es bonancible y promete seguir siéndolo, por muchos años…”, el Hermano Superior, se convenció de que “las Tierras Guadalupanas”, serían “Tierras Maristas” y que ansiosas, esperaban la acción fecundante, de los Hermanitos de María.

     De inmediato, salieron para Guadalajara, tres Hermanos (julio de 1899) y tres más en diciembre del mismo año. Un nuevo “embarque” fue de cinco Hermanos, para la bella Ciudad Blanca (Mérida), que venían directamente de Barcelona.

     Las expediciones siguientes, fueron más numerosas y llegaban directamente a Veracruz. La familia Marista alcanzó, en 1902, el número de 74 Hermanos, de los cuales, algo más de la mitad eran franceses y los restantes, eran españoles.

     La expansión marista en territorio mexicano, inició en el estado de Jalisco, continuando en el sureste, en Michoacán, en la zona del Bajío, en el centro y norte del país. Las obras maristas en México nacen adultas, a principios del siglo XX, al llegar a nuestro país unos 200 hermanos jóvenes, franceses o españoles, deseosos de extender el reino de Cristo en nuestra patria.

     El año de 1908, queda constituida, canónicamente, la Provincia Marista de México y su primer superior provincial es el H. Michaélis. Este sector, cuenta ya entonces, con comunidades en el centro, sureste y noreste del país.

     La Revolución, barre las obras maristas del territorio nacional en 1913. Solo permanecen, cuatro comunidades en el Distrito Federal. Nuestros formandos, expulsados de Jacona, Michoacán, buscan refugio, en Texas. El H. Eoldo Abric, tercer provincial, reabre las obras maristas en Jalisco y en Monterrey y capea la persecución callista.

     En el año de 1949, cincuentenario del inicio de las obras maristas en México, se desprende el sector de Cuba y, años después, las comunidades de Texas, se unen a los Estados Unidos.