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Modelo Educativo


El Modelo Educativo Marista promueve la formación de niñas y niños, mujeres y hombres que se desarrollen de manera integral en comunidad y al mismo tiempo logren descubrir sus capacidades para alcanzar el equilibrio personal y una vocación de vida.
Nuestro Modelo, busca que nuestros alumnos desarrollen al máximo sus habilidades de pensamiento y de decisión, mediante la autogestión, de tal manera que puedan enfrentar con creatividad las diversas situaciones en su vida personal, social y profesional.
Nuestro Modelo se centra, auténticamente, en la formación integral de personas reflexivas, críticas, competentes, que aprenden mejor a ser, a hacer, a conocer, a decidir, a convivir, a servir y a amar. Por ello, considera importante el desarrollo de las siguientes dimensiones que constituyen al ser humano:

Este modelo está fundamentado en la propia filosofía marista, que resalta los valores que han caracterizado a lo largo de los años a nuestros alumnos maristas.
a) La audacia, entendida como acción emprendedora, atenta a las señales de los tiempos, en la toma de decisiones inéditas y valientes, en el enfrentamiento de lo nuevo, en la explotación de nuevas posibilidades y en la promoción de cambios.
b) El espíritu de familia, comprendido como la afirmación de pertenencia a una familia de la cual emana el amor, la ayuda mutua, la alegría y la acogida al pluralismo y a la diversidad, aceptando a todos como diferentes y complementarios.
c) La espiritualidad, definida como la vivencia a partir del Evangelio, teniendo a María y a San Marcelino Champagnat como inspiradores de nuestra forma de ser y actuar. La espiritualidad es la fuerza motora que le da sentido y armonía a la vida, ilumina la comprensión del mundo y orienta a la persona en su relación con Dios, consigo misma, con las personas y con la naturaleza.
d) La presencia, comprendida como la búsqueda de un ambiente de armonía, cuidado y respeto, por medio de la cercanía atenta y disponible en los ambientes en que se desarrolla la misión. También se comprende como la proximidad con las personas y el cultivo de una relación de confianza.
e) La sencillez, definida como un estilo de vida en la esfera personal e institucional. Se traduce en la búsqueda de autenticidad, permitiéndole al sujeto reconocer las propias potencialidades y limitaciones. Tiene como una de sus formas de manifestación el respeto por el otro.
f) La solidaridad se manifiesta por la sensibilidad a las necesidades de las personas, de modo especial las de los pobres y excluidos. También se manifiesta en el compartir de dones personales y de bienes materiales, en la promoción de la paz, de la justicia y de la vida, como señal de esperanza en el mundo.
g) El amor al trabajo, traducido como disposición y espíritu cooperativo en la realización del trabajo, desarrollando talentos y colocándolos al servicio del bien común.
Entendemos que por medio del trabajo, se cumple la misión y se participa de la obra de la creación, colocando al sujeto como protagonista en la construcción de una sociedad justa y fraterna.

Competencias que promueve la educación marista

Rasgos del egresado marista al término de sus estudios, desde primaria a bachillerato.
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