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En el marco de los 200 años de la fundación del Instituto de los Hermanos Maristas, ayer por la mañana se inauguró y bendijo un conjunto escultórico de San Marcelino Champagnat, la Virgen María y el Niño Jesús en la Universidad Marista, realizado por el artista Alejandro Farías Casanova. 

El conjunto escultórico, que también incluye las figuras de dos estudiantes, es color blanco y está basado en un modelo que se encuentra en Guadalajara, en la entrada de la universidad de esa ciudad.

La actividad la encabezaron los hermanos Pablo Hernández García, vicerrector de la universidad, y Eduardo Torres Jiménez, superior de la comunidad marista en Mérida. También estuvieron el rector Miguel Baquedano Pérez y Antonio Buenfil Guillermo, director de pastoral y desarrollo comunitario de la universidad.

El hermano Pablo Hernández compartió la biografía del santo, quien fundó el Instituto de los Hermanos Maristas el 2 de enero de 1817.

Siguió el turno del hermano Eduardo Torres, quien invitó a los presentes —alumnos y personal académico— a acercarse al monumento.

En su mensaje destacó tres puntos: detenerte, mirar y evocar. «Detenerme en la vida es importante, ¿cómo estoy por dentro? ¿cómo veo mi entorno cercano y mundial?».

Añadió que todos deben estar interesados en el entorno mundial. «Como marista me interesa mi mundo. A Marcelino le interesó, formó a los hermanos y ahora los hermanos y los colegios maristas están en todo el mundo porque a él le interesó el entorno mundial».

«No podemos estar ajenos de lo que pasa en nuestra patria, Estados Unidos y el mundo. Nos detenemos para pensar, nos interesa nuestro interior, ser para servir; nos interesa nuestro mundo».

También invitó a todos observar el conjunto escultórico y reflexionar qué dice, a qué invita.

Invita a la luz
Entrevistado antes de la ceremonia, el hermano Eduardo señaló que la importancia de la bendición es que la Universidad Marista se regala a sí misma el monumento en color blanco que invita a la pureza, a la nueva vida y a la luz.

«Marcelino invita a los alumnos a mirar hacia arriba porque el mundo en que vivimos tiende a que miremos hacia abajo, y no. Allá está Marcelino Champagnat, inspirador, diciéndonos: ‹miren hacia arriba, todo se puede, se pueden componer las cosas, vamos actuando›».

Igual dijo que la bendición del conjunto escultórico es un testimonio que reconoce a la Universidad Marista como obra de Jesús, que con María su madre y Marcelino, donde han pasado y seguirán pasando muchos jóvenes.

También dirigieron palabras Antonio Buenfil Guillermo y el rector Miguel Baquedano Pérez. Este último preguntó a los presentes: «¿Dónde están los Marcelinos de hoy? Si queremos ser como Marcelino hay que recorrer la distancia que él recorrió. Cuando recorramos esa distancia habrá solidaridad y si hay solidaridad habrá unión y la unión nos hará fuertes», dijo. 

«La distancia entre querer y hacer algo por los demás es ir y ver», apuntó el rector Baquedano. «Así se construye la solidaridad». 

Luego, el presbítero Jorge Carlos Menéndez Moguel, capellán de la universidad, bendijo las imágenes.

El conjunto escultórico se encuentra a la entrada de la Universidad Marista. La ceremonia de bendición se realizó a las nueve de la mañana. En la tarde, a las seis, se realizó otra ceremonia, a la que asistió el escultor Farías Casanova.

Con información del Diario de Yucatán.